cuarto arco aórtico persistente

 

Se trata de una malformación congénita de las arterias principales del corazón.

Durante el desarrollo embrionario, existen seis pares de arcos aórticos que rodean el esófago y la tráquea, y que en el animal adulto, formarán el sistema vascular.

Cuando se producen alteraciones en el desarrollo normal de estos arcos, persisten en el animal tras su nacimiento, rodeando el esófago y provocando su obstrucción. Este estrechamiento provoca que el alimento se acumule en su parte craneal dilatándose y formando un divertículo (megaesófago).

¿Qué signos clínicos observamos?

Generalmente se trata de animales que a pesar de su apariencia completamente sana, durante el destete o con pocos meses presentan regurgitaciones y retraso en el crecimiento. Estas continuas regurgitaciones a veces pueden dar lugar a una neumonía por aspiración, observándose tos y dificultad respiratoria.

El diagnóstico se basa en los signos clínicos y la realización de una radiografía con contraste. En la radiografía se observaría la dilatación del esófago previa a la malformación.

Una vez diagnosticado el tratamiento es quirúrgico, consistiendo en liberar el esófago mediante la ligadura y sección del ligamento que lo comprime.

Con un diagnóstico y cirugía precoz se obtienen mejores resultados postquirúrgicos ya que en animales en los que se demora el tratamiento, la dilatación esofágica progresiva causa la degeneración irreversible de nervios e hipomotilidad (disminución de la capacidad de movimiento)  del esófago, persistiendo así la sintomatología tras la intervención.

Os presentamos el caso de THOR, llegó a nuestro hospital con tan solo 35 días de vida:

 

 

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